Relaciones personalizadas de escucha y respeto

Relaciones personalizadas de escucha y respeto

Potenciamos una relación personalizada de escucha y de respeto a cada niño en su singularidad. Porque consideramos a todos los niños diferentes pero iguales. Todos tienen necesidades especiales, pero cada uno las propias, siendo eso lo que lo diferencia de los otros, lo que lo hace único y le aporta su identidad.

Todos los momentos que el niño pasa son momentos educativos:el juego, la higiene, la comida, el cambio de pañal, ya que en todos hay valiosas oportunidades de relacionarse de manera aún más individualizada, oportunidades de conocerse a sí mismo y de sus posibilidades, de sus emociones… Se trata de momentos que hacen a su construcción personal.

Acompañamos su proceso de socialización a través de la interiorización de los límites y las normas. Mediante la escucha a sus deseos, el respeto y el diálogo los niños pueden ir reflexionando y adoptando una posición crítica. Se trata que el adulto le acompañe, nunca que le imponga desde el autoritarismo, ya que se trata de que emerjan sujetos críticos y no niños obedientes y sometidos.

Potenciamos la autonomía que se basa en la satisfacción y en la alegría que les produce hacer las cosas por sí mismos, la alegría de “lo hago yo solo”. El desarrollo autónomo parte de su interés no de la imposición del adulto. Les invitamos a participar, desde bebés, en cada una de las acciones que tienen relación con él, ayudándoles así a conocerse y expresarse, a afirmarse como persona. Se les ofrece un papel activo respetando su decisión.