La relación cotidiana con las familias

La relación cotidiana con las familias

En nuestra escuela acogemos a cada niño/a y a sus familias en la singularidad de cada uno.

La mirada hacia las familias es de respeto, de comprensión y de escucha activa. Las familias vienen a la escuela con sus propias modalidades de crianza. Estas son siempre respetadas, ya que son las suyas. Tratamos de entender las limitaciones y dificultades que pueda vivir cada familia acompañándolas desde el diálogo, ya sea en entrevistas, reuniones, encuentros… donde vamos encontrando, de forma conjunta, las respuestas a sus incertidumbres y preocupaciones.

Partimos de la base de que las educadoras no poseemos “la verdad”, solo los conocimientos que nos acreditan como profesionales. Son los padres quienes conocen y aman a sus hijos, por eso el encuentro y el diálogo con ellos son imprescindibles.

Nuestro primer objetivo en la relación con las familias es que se sientan acogidas, confiadas, y seguras en la escuela, en un ambiente familiar que les permita sentir que forman parte de ella. El caminar conjunto comienza en el periodo de adaptación, momento crucial para establecer la relación de confianza con la educadora y con la escuela. Para ello es la familia la que acompaña a sus hijos en el aula durante el tiempo que dura el proceso de adaptación teniendo en cuenta la disponibilidad de cada familia.

Las familias durante todo el curso están presentes en la escuela, encuentran en el centro espacios propios en los que estar, espacios que les invitan a comunicarse con otras familias, espacios para hacer el tránsito de la escuela a la casa con tranquilidad.

Por la mañana, el momento de entrada de los niños es gradual, lo que permite que la educadora pueda realizar una acogida personalizada a cada niño y a su familia. Para la seguridad afectiva y el bienestar en el aula es muy importante que ambos se sientan queridos y esperados.

Somos flexibles con los horarios de llegada de los niños y niñas porque comprendemos que para ellos lo más importante NO es cumplir un horario, sino disfrutar de momentos de serenidad con su familia, levantarse, desayunar tranquilo, llegar a la escuela y ser bien acogido. Su familia es su principal referente emocional y cuánto más tiempo pase con ella más nutrido de afectos vendrá a la escuela y con más capacidad para afrontar las experiencias que le ofrecemos. La escuela ofrece a los niños experiencias diferentes y complementarias a las que vive en la familia lo que enriquece su mundo emocional y cultural.

Intentamos cuidar también a aquellas familias que por sus circunstancias laborales o personales acuden muy poco a la escuela. Buscamos vías alternativas para que estén informadas de los acontecimientos importantes de la vida de la escuela, ésto puede ser vía una libreta de comunicación diaria, conversaciones telefónicas, ocasionalmente una entrevista con horario pactado teniendo en cuenta las posibilidades familiares, etc.

Tenemos establecidos unos CANALES de COMUNICACIÓN e INFORMACIÓN (libretas de comunicación diaria, reuniones, entrevistas, etc…) que aseguran un intercambio comunicativo fluido entre la escuela y la familia.