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ESPACIO DE JUEGO EN FAMILIA

El niño y la niña protagonistas del espacio

Los espacios familiares los 100 LENGUAJES son un espacio de juego cuidadosamente preparado. El diseño espacial, la selección y disposición de los objetos y los materiales para el movimiento autónomo están basados en las investigaciones de la pedagogía Pikler que nos ayudan a decidir el tipo y la cantidad de objetos y de dispositivos de movimiento necesarios para favorecer la actividad autónoma de cada niña y de cada niño, respondiendo su proceso particular.

Los objetos responden a su curiosidad y necesidades exploratorias, favorecen la vivencia de experiencias interesantes a través de la exploración.

Las niñas y los niños siguen sus propias iniciativas, realizan sus propios proyectos y son quienes regulan su tiempo de actividad, concentración y descanso durante el juego.

Invitamos a las niñas y a los niños a jugar y al familiar que los acompaña a dejarles jugar.

Grupos reducidos, máximo 8 niños, acompañados de un profesional

Espacio de Primer año de Vida

Espacio de 1 a 3 años

Lucas, de 12 meses junta los vasos de metal poniéndolos uno dentro de otro, construyendo una torre y luego la empuja conscientemente y observa atentamente el resultado de su acción. Lucas sabe que estos vasos se pueden encajar. La actividad con objetos cóncavos promueve que Lucas haga un descubrimiento: el mismo objeto puede ser contenido y continente.
Observando esta escena de juego de Lucas descubrimos su capacidad para tener iniciativa, su nivel de desarrollo emocional, cognitivo y manipulativo, y cómo se maravilla ante las relaciones causa-efecto.

Construir torres es un juego espontaneo de los niños y niñas de 1 a 3 años, simboliza la necesidad de expresar su deseo de crecer. Hacen torres con diversos materiales y también se elevan con su propio cuerpo.

Hacer torres es jugar con el equilibrio, trasladando su propia experiencia equilibratoria a la experiencia con la construcción de este con los objetos. Es una muestra de su destreza manual.

La familia deja jugar, reconoce y respeta

La familia observa, no interviene directamente, descubre las formas de juego y de pensamiento de su hija o hijo, poco conocidas porque se encuentran en un espacio con objetos y materiales singulares.

Observar la autonomía de los niños y niñas en el juego y en las actividades motrices, su actitud cuando se les permite jugar y moverse libremente sin los requerimientos ni la ayuda del adulto. Las niñas y los niños en estas situaciones arriesgan menos, actúan con mayor cautela y prudencia y resuelven las pequeñas dificultades de forma creativa y ajustada al momento de desarrollo en el que se encuentran.

Los profesionales

Acompañamos al grupo, observamos, preparamos los materiales, hacemos el seguimiento de la evolución de las niñas y niños y compartimos lo observado con las familias.  

Carmen, 13 meses se mete dentro del cajón, crea la relación “estar dentro” mete primero una pierna y luego la otra. Ha emprendido una tarea que puede practicar con confianza, sin la ayuda de los adultos. El cajón es el objeto continente y el contenido es ella misma. Las actividades paralelas de motricidad gruesa y fina, se fortalecen mutuamente y juntas promueven la elaboración de esquemas motrices.

Observar la escena por parte del adulto le ha transmitido una imagen de un niño capaz de realizar un proyecto de acción a partir del sostén que le ofrece su mirada, pero ofreciendo libertad de acción y de pensamiento. No ha necesitado al adulto que le dice lo que tiene que hacer. Es una persona competente en relación con el nivel de desarrollo en el que se encuentra.

Ven y descubre algunas claves del desarrollo de tu hija o hijo: su capacidad de acción, concentración y relación con otros niños y niñas, a través del juego y de la actividad autónoma.

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