El movimiento autónomo

El movimiento autónomo

La motricidad es lo que permite al niño tomar conciencia de si mismo, expresarse, sentirse… por ello en la primera infancia la movilidad libre es muy importante para el desarrollo saludable de su personalidad. Los niños a los que se les permite moverse en libertad se muestran muy perseverantes ante el intenso y variado trabajo muscular que realizan mientras se ejercita en un nuevo movimiento, para ellos sus propios movimientos y su desarrollo motor son una continua fuente de energía.

El niño necesita la seguridad del adulto en sus experiencias motoras. No debemos influenciar el desarrollo motor de ningún bebé, ya sea por medio de la enseñanza directa, la estimulación indirecta o la gimnasia. Si un niño progresa más lentamente es porque necesita más tiempo para conquistar los distintos estadios del desarrollo motor y hay que respetarle sin incitarle a hacer movimientos para los que no está preparado. El niño debe tomar sus propias iniciativas e intentar las cosas por sí mismo, pudiendo así experimentar el placer del movimiento en sí.

Si los adultos nos empeñamos en forzar los movimientos del niño y, por ejemplo, se le sienta cuando AÚN NO SABE HACERLO SOLO, su espalda no se mantendrá recta, presentará forma curvada y estará tensa, y los músculos de la espalda y la columna vertebral no se reforzarán. Igual que si le forzamos a ponerse de pie, andará con ademanes torpes y su equilibrio será precario.

Algunas dificultades con el sueño y con el carácter de los niños tienen que ver con la necesidad de ejercitar el movimiento y los impedimentos que ponen los adultos para que esto sea posible (metiendo a los niños en tronas, hamacas, en el carro, en un parque muy pequeño, en sillas sentados durante mucho tiempo,etc). Si un niño se puede mover a placer tendrá un motivo menos para estar nervioso e irritado.

El movimiento autónomo es un pilar fundamental de nuestro proyecto educativo, los niños desarrollan el pensamiento a través de la acción y el cuerpo tiene una función fundamental en este desarrollo. Por ello en las aulas de nuestra escuela hay un espacio preparado y pensado para que los niños puedan ir adquiriendo por si mismos y con el acompañamiento de la educadora todas las habilidades motrices.