El Pensamiento Lógico-Matemático

El pensamiento lógico-matemático

EL PENSAMIENTO LÓGICO-MATEMÁTICO EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA

“Las matemáticas forma parte de la vida cotidiana de los niños y niñas desde edades muy tempranas”, frase del  libro “Vivir las matemáticas” de  Mª Antonia Canals, maestra y licenciada en Ciencias Exactas.

¿Qué significa esta frase en el día a día de los niños y niñas de 0 a 3 años y en su proceso de desarrollo?

La actividad autónoma y el juego libre que los niños y niñas realizan desde los primeros meses de vida, la exploración de los objetos con todos los sentidos les permiten descubrir desde bebés las cualidades de esos objetos (tamaño, forma, peso,.. ) desarrollando acciones que activan su pensamiento y que le llevan a ajustar la acción a las características de esos objetos que están manipulando. De este modo un pensamiento matemático vivo donde el cálculo es un instrumento de acción sobre las cosas (calculan por ejemplo como tienen que agarrar cada uno de ellos según su forma).

El pensamiento lógico-matemático está en estrecha relación con las acciones que realizan el niño y la niña con su propio cuerpo, los objetos, en relación con los otros. Algunos ejemplos:

  • Las cantidades 1 y 2 son descubiertas muy pronto por los niños y niñas muy pequeños  porque las descubren en su propio cuerpo: lo primero las dos manos, herramientas fundamentales para la manipulación de los objetos, la boca, dos ojos, dos pies,…
  • Un bebé que manipula dos pelotas, encuentra semejanzas en el color, en la dimensión, en el olor. A su vez, las puede comparar con otras pelotas diferentes y si las lanza puede observar si tienen iguales o diferentes desplazamientos.
  • El movimiento libre les permite desplazarse por el espacio, construir las distancias, vivenciar los conceptos cerca lejos, descubrir los desniveles, experimentar el arriba-abajo, dentro-fuera, conquistan el espacio primero en el plano horizontal y después desde la verticalidad. Les aparta otro punto de vista de la realidad, “mirar desde arriba”, la forma de los objetos, las posiciones y las relaciones entre ellos, son un nuevo descubrimiento.
  • Esta vivencia corporal del plano vertical la trasladan a los objetos, por ejemplo las construcciones, en las que se pone en juego la relación entre las distintas piezas, el equilibrio, el peso, …
  • Las actividades de la vida cotidiana como “poner la mesa”, les obliga a realizar correspondencias un plato, un vaso, un cubierto, una servilleta, para cada comensal constituye para los niños y niñas una operación matemática compleja para su edad, ¿sobran? ¿faltan?, ¿están todos?…
  • A través de la relación con los objetos van descubriendo las características de los mismos, las semejanzas y diferencias y realizan clasificaciones en base a distintos criterios, por ejemplo: color, forma, tamaño, … y otros que ellos mismos descubren.

Estas sencillas experiencias y otras que practican en la vida diaria les aportan un bagaje fundamental para poder ir complejizando las experiencias matemáticas.

Los niños y niñas desarrollan todos estos conocimientos a partir de la actividad autónoma y el juego libre, pero necesitan que los adultos que les rodean (familia y profesionales) les preparemos un contexto de juego bien equipado para que puedan hacer sus descubrimientos, con una selección de objetos y materiales que les permita explorar distintas texturas, distintas formas, distintos tamaños, distintos materiales,… y que estén disponibles para acompañar estos descubrimientos poniendo palabras que les ayuden a construir los conceptos (“veo que has hecho una torre muy alta”, “Has lanzado la pelota y se ha ido lejos”, pero sin decirles lo que tienen que hacer, ellos saben y pueden, son personas competentes para el nivel de desarrollo en el que se encuentran

Permitir y acompañar estas experiencias haría que muchos niños y niñas tuvieran menos problemas con las matemáticas en edades posteriores.

Influencia de la Televisión

 

Influencia de la televisión

LA INFLUENCIA DE LA TELEVISIÓN Y LOS JUEGOS INFORMÁTICOS EN LA PRIMERA INFANCIA

¿Es recomendable que los niños y niñas vean televisión en edades tempranas? ¿Tiene alguna influencia en los niños y niñas?

La Televisión es un electrodoméstico que está en muchos hogares ocupando un lugar y un tiempo en la vida familiar.  La televisión consigue moldear la mente de las personas gracias a sus tácticas persuasivas.

La televisión es un medio presente en muchos momentos del día de algunos niños y niñas. Se convierte en “niñera” en el momento del desayuno, en el momento de la comida o de la cena, sustituyendo o interfiriendo el acompañamiento, el diálogo, el encuentro y la relación con sus figuras afectivas fundamentales, su propia familia.

Los niños y niñas se ven expuestos a este medio en edades muy tempranas, cuyo cerebro y emociones tienen una gran plasticidad. Las imágenes les transmiten valores, roles, actitudes, deseos,… que ellos asimilan con rapidez y de manera inconsciente. En muchos casos como lo que ven son dibujos animados parece que nos deja más tranquilos a la familia, pero ¿los adultos hemos hecho un análisis de los modelos a los que se exponen los niños y niñas?, ¿los modelos de comportamiento, de relación con los otros, de resolución de conflictos…?, ¿Somos suficientemente conscientes de que son modelos a imitar y que esto influye en la formación integral del niño y la niña?.

En los primeros seis años de vida la imagen de la televisión les fascina, les atrapa y crea adicción. Les deja aprisionados sin posibilidades de elegir, de separarse del estímulo, ni de pensar, y en muchos casos sin posibilidad de comprender ni diferenciar la realidad de la ficción. Lo que ven existe y es real, por lo pregnante de la imagen que llama poderosamente su atención. Las situaciones de tristeza, de alegría, de conflicto de los personajes los niños las viven y sienten como reales pero sin posibilidad de influir en ellas, ni manejarlas, provoca una adhesión emocional indiscriminada. Las imágenes se transmiten con gran velocidad y se fijan en el observador en este caso un observador con pocos recursos para utilizarlas de manera constructiva.

La televisión en la primera infancia es poco aconsejable porque la necesidad esencial de los niños y niñas es la acción, el movimiento, la relación directa con las cosas y las situaciones, y la tv somete a los niños y niñas a una situación de inacción, a la recepción pasiva de estímulos, sin poder analizar, comprender, comparar, ni utilizar esas imágenes de manera creativa.
En conclusión podríamos decir que es aconsejable en los primeros seis años de vida que los niños dediquen el mínimo tiempo posible a la televisión. Máximo 30 minutos diarios a los seis años e ir reduciendo según la edad.  Siempre acompañados de los adultos

Y ¿los juegos informáticos: TABLET, ORDENADOR, SMARTPHONE, son convenientes para los niños? ¿Cómo? ¿Cuándo?

Los juegos informáticos presentan una serie de limitaciones respecto a otras formas de juego:

  • Ofrecen una experiencia mediada de la realidad y hasta los 6/7 años los juegos más completos son los que les ofrecen una experiencia directa con las cosas. Los niños en el parque jugando con compañeros de juego reales para poder planificar juntos, construir un juego juntos, disfrutar de compartir, de ponerse de acuerdo, … aprendizajes para la vida que no pueden hacerlos a través de las pantallas, porque los niños cuando juegan son ellos en su globalidad los que se ponen en juego.

Pero por otro lado no podemos obviar que lo tecnológico está presente en sus vidas, se sienten atraídos por estos dispositivos sobre todo porque observan que son importantes para nosotros, los adultos. El teléfono móvil le hemos hecho tan importante, tan protagonista en nuestra vida, que nos acompaña en todos los momentos, adecuados y no adecuados, hemos generado  una gran dependencia, sentimos una especie de “síndrome de abstinencia” cuando no lo tenemos.

Pero esto influye en las relaciones que establecemos con los otros, y con nuestros hijos e hijas, que se ven mediadas por un objeto que suena con mucha frecuencia y nos sentimos obligados a “mirar”, “responder”, interfiriendo en la relación con los hijos, con los amigos, con los compañeros de trabajo…  Cuando esto ocurre en la familia ¿qué mensaje estamos transmitiendo a nuestros hijos/as?, ¿qué lugar les otorgamos en nuestras prioridades de relación, comunicación, … en la vida cotidiana?, ¿son más importantes para nosotros los que están lejos que ellos que están ahí presentes y reclamando nuestra atención?

Los adultos nos sorprendemos y nos preocupamos de la adicción de algunos niños y jóvenes a las videoconsolas, tablet… pero nos olvidamos de que nosotros somos un modelo, su modelo.

Estamos en la sociedad de la tecnológica y no podemos dejar fuera de esta realidad a los niños y niñas. Una de las soluciones es controlar el tiempo que dedican a estos juegos. En estas edades, los expertos aconsejan que entre 2 y 6 años el tiempo puede aumentar progresivamente en relación a los años pero no más de 30 minutos diarios a los 6 años. La pantalla tiene que estar a la vista del adulto y los juegos deben ser ajustados a su edad.

El Primer Juguete

el primer juguete

EL PRIMER JUGUETE: SU MANO

Cuando los niños y niñas del primer año de vida pueden mover libremente  las partes de su cuerpo, en un ambiente en el que tiene la posibilidad de concentrarse para descubrirse, cuando no tiene un adulto ni objetos colgados que interfieran de manera continúa su atención, está tumbado en una colchoneta semidura, en el suelo, con las partes de su cuerpo libres, se produce un hito en su desarrollo, el descubrimiento de sus manos.
La mano en un primer momento aparece en el campo visual por casualidad, es decir de manera involuntaria. En este primer momento no puede retenerla porque todavía existe una disociación entre la percepción visual y la sensibilidad kinestésica, es decir, no relaciona lo que ve y lo que siente, tiene una inestabilidad en la percepción.
Más adelante y gracias a la maduración neurológica y al ejercicio repetido logra unir la percepción visual y la kinestésica y puede fijar la posición de la mano, ya no se le escapa: controla el movimiento: acerca, aleja el objeto mano, juega con su presencia y ausencia.  Estabiliza las imágenes visuales junto con las sensaciones posturales y va reubicando su mano en el campo visual.
Ahora la atención está centrada en las manos en un proceso de descubrimiento, ejercitación y dominio progresivo.  Encontrar sus dos manos frente a su rostro y descubrirlas es un gran logro que realizan los bebés por propia iniciativa. Es un encuentro con su propio cuerpo, fruto de una situación de tranquilidad y concentración.
Los movimientos de sus manos que se esfuerza en perfeccionar los trasladará después a los objetos. Las manos se convierten en un instrumento fundamental para percibir sensaciones, formas, pesos, texturas… que le permitirán conocer el mundo que le rodea.
Para que esto se produzca es imprescindible no tapar las manos de los niños y niñas ni con manoplas, ni con las mangas de la ropa (en algunos casos esto se hace para que no se arañen la cara) porque está en una etapa de descubrimiento de su propio cuerpo, imprescindible para diferenciarse de los otros.

La Importancia del Lenguaje

La importancia del lenguaje

LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE AL INICIO DE LA VIDA

En la transcurso de la primera infancia el niño va encontrándose con la experiencia de la vida. Se trata del tramo vital fundamental, ya que a lo largo de éste deberán tener lugar una serie de operaciones imprescindibles para que en ese ser vivo que acaba de llegar al mundo pueda advenir un sujeto capaz de hablar, de desear, de amar, de relacionarse con su cuerpo y con los otros, de hacerse un lugar en el mundo.

Todo bebé nace prematuro, ya que para poder vivir necesitará de un otro que lo reciba, que se haga cargo de él, que le cuide, que le sostenga en la vida. Se establecerá así el primer lazo entre ese bebé y el Otro. Ese Otro es un lugar ocupado por quien será el Otro primordial para ese bebé, es un lugar generalmente ocupado por la madre.

Se trata del vínculo primero y primordial para ese ser que acaba de nacer, no solo porque el Otro le proporcione los cuidados necesarios, sino porque por medio de éstos le podrá transmitir el lugar que ocupa en su vida. Esos signos que al niño le llegan del Otro dejará marcas indelebles en él, y serán los cimientos sobre los cuales se formará su ser.

El lazo primero

La prematuración del bebé hará que al comienzo el lazo entre él y su Otro primordial sea de alienación. Al mundo se llega solo pero solo no se puede entrar en él, para esto será necesario que el bebé se aliene al Otro.

Solo no puede, no cuenta aún con recursos físicos ni psíquicos para esto:

  • no puede valerse por sus propios medios, su organismo no ha madurado aún para ello
  • tampoco cuenta con el lenguaje, lo que hace que aún no haya entrado en el mundo simbólico, ese mundo que tiene un modo de funcionar determinado. El Otro para él es el “tesoro de las palabras”
  • tampoco tiene ninguna regulación de su cuerpo todavía

Toda esta insuficiencia hará que el niño se aliene a este Otro que lo cuida y lo ama (o no), por lo que al comienzo no estará claro para el bebé adonde está el límite entre él y el Otro, entre su cuerpo y el del Otro. Este límite se establecerá a posteriori, al tener lugar la segunda operación fundamental de estos primeros tiempos de la vida: la separación.

La alienación, primer lazo del niño y el Otro, es necesaria para dar luego lugar a la separación. Solo así, ese bebé podrá devenir en un sujeto único, capáz de amar, desear, gozar…

La manera en que estas operaciones se vayan produciendo para el niño, cómo pueda alienarse y luego separarse del Otro, no es sin relación a la manera en que su madre y/o su padre vayan transitando esto, ya que según como ellos lo vayan viviendo podrán favorecer u obstaculizar los procesos que el niño está llevando a cabo.

Muchas veces, en madres y padres que consultan por dificultades de su hijo/a para separarse, encontramos que quien realmente está resistiéndose a eso es la propia madre o el propio padre, muchas veces sin saberlo.

La importancia del lenguaje

Vía las palabras

Para que de ese bebé que llegó al mundo pueda devenir un sujeto único, capáz de amar, desear, gozar, es necesario que las palabras de los otros que lo sostienen en la vida incidan en su cuerpo. Vía las palabras que el Otro le propicia le transmitirá el lugar que le ha dado en su vida, en su deseo, cuestión fundamental para el lugar en el mundo que luego ese ser pueda hacerse.

El Otro va envolviendo con sus palabras a ese bebé desde antes de nacer. Le elegirá un nombre propio cargado de sentido, luego irá dando significados a las distintas cosas que el niño haga, a los llantos, a los gritos, a las sonrisas y sus miradas. De esta manera, las palabras del Otro irán envolviendo a ese ser que está en plena formación.

Las palabras, su sonido y sus sentidos, irán afectando el cuerpo del bebé, pasando éste de ser un ser vivo a ser un ser de lenguaje. El lenguaje es lo que nos diferencia de las demás especies, la experiencia de hablar y ser hablados por otros, y las marcas que esas palabras dejan.

Salir de la alienación al Otro, separarse de éste, le permitirá al niño/a apropiarse  del lenguaje. El lenguaje pasará de estar ubicado solo en el Otro para empezar a ser algo propio de lo que servirse.

Que un niño “empiece a hablar” no es solo una cuestión de aprendizaje, como tampoco sirve sólo con fines comunicativos.

Que un niño hable le permitirá empezar a situarse en el mundo, hacer lazos con otros, empezar a regular su cuerpo a la par que ir formándose una imagen del mismo y constituyendo su yo.

Hablar y ser hablado, y las marcas que estas palabras dejan en cada ser irán haciendo a la singularidad de cada uno, lo que hará de cada niño/a un ser único e irrepetible.

Celeste Stecco

Psicoanalista

El Juego del Bebé: La Tela

el juego del bebe

EL JUEGO DEL BEBÉ: LA TELA

El aula de bebés es el gran desconocido. ¿Qué hacen? ¿a qué juegan?

El espacio y los materiales van cambiando y variando a lo largo de todo el curso para responder a la evolución del desarrollo y de los intereses de los niños y niñas.

El objeto que siempre está presente en el aula dada su versatilidad y sus múltiples usos, que se adaptan a la evolución e individualidad de cada uno, es LA TELA.

La tela, ese trozo de fibras de diferentes tipos, más áspera o más sedosa, pequeña, lisa o con estampado, opaca o transparente… es uno de los primeros objetos que los niños y niñas muy pequeños pueden manipular.

Al principio de curso, cuando tienen apenas unos meses, cuando permanecen con toda su musculatura y columna relajada en el suelo, cuando sus piernas y manos se mueven espontáneamente intentando coordinar un movimiento, justo en este momento su mano toca una tela pequeña, cuadrada, de fácil prensión, de color llamativo. Sus dedos se enredan en la tela llegando a cogerla y después de manipularla durante unos minutos cae en la cara por casualidad y su visión se oscurece, pero al quitársela vuelve a ver… este juego le gusta y sonríe, se encuentra con la mirada del adulto que le invita a jugar poniendo nombre a las acciones que por casualidad había llevado a cabo: CUCÚ-TRAS. El juego de aparecer y desaparecer, que en pocos días realiza conscientemente, con intencionalidad.

el juego del bebe

Su capacidad motriz va desarrollándose, se desplazan, se sientan por si mismos, conquistan la verticalidad, y la tela sigue ahí presente, pero se incorporan nuevos tipos, mas grandes, más largas, más transparentes, distintas texturas,… Los niños continúan con el juego intencional,  juega a cogerla, a taparse y destaparse, a APARECER Y DESAPARECER. Este juego es muy importante en los niños pequeños ya que simboliza la presencia y ausencia de sus familias, de ese adulto que se va pero luego vuelve. Al igual que él en el juego, que desaparece cuando se tapa para volver a desaparecer cuando se quita la tela de su cara. Este juego se extiende a los objetos, busca el objeto deseado y encontrarlo le va a transmitir seguridad. Está jugando la permanencia del objeto, noción de gran transcendencia para su desarrollo cognitivo, pierde el objeto pero aunque no lo vea, lo busca porque sabe que está, que sigue ahí, que existe aunque esté tapado; esta adquisición la va proyectando a su experiencia de separación de su familia, le ayuda a vivirla desde la serenidad porque interioriza que aunque no la vea va a volver, vendrán a buscarle, sobre todo porque esto ocurre todos los días.

el juego del bebe

A estas alturas del curso, podemos observar que el juego con telas ha avanzado un poco más. Algunos bebés han conseguido la verticalidad total, se ponen de pie con apoyo e incluso, algunos han conquistado la marcha. Además de aparecer la tela en el cesto, existe en el aula un espacio para esconderse, tener un momento de intimidad, de relajación, de complicidad con sus iguales. Es el propio niño el que decide ser visto, encontrado, y es entonces cuando abre la cortina y se produce la alegría del encuentro, lo celebra con risas, se vuelve a tapar y a esconder y cuando abre… el otro sigue ahí mirándole. Lo más importante cuando se esconde es sentir que hay alguien que le espera, que le busca, que es importante para su adulto de referencia.

Con estas notas hemos querido compartir con todos vosotros y vosotras nuestra experiencia, vivida en el aula de bebés, mostrando como una simple tela, para el adulto, es un objeto de juego muy importante para los niños y niñas en el primera año de vida.

Los Juguetes

Los juguetes

EL NIÑO, EL JUEGO Y LOS JUGUETES

¿El niño juega porque tiene juguetes o bien tiene juguetes porque le gusta jugar?

¿Son necesarios los Juguetes?

El juguete, a  menudo, no es más que un pretexto para jugar. Los niños pueden jugar a muchas cosas sin juguetes. Requieren sobre todo de un espacio y  de objetos y materiales que ellos puedan transformar.  Dentro del juego, los juguetes, los objetos y los materiales desempeñan una función de apoyo, en especial los que permiten la variabilidad y la multiplicidad de significados.

Ejemplo

René (mostrando una larga cuerda): ¿os da miedo la serpiente? No os va a comer ¡os va a picar!

Pascal: – Me da miedo-

Didier: – ¡Vaya con la víbora!¡Si la estáis cogiendo por el lado que pica!

Pascal: -No. Dicen que es un gusano, se le parte en dos y sigue avanzando.

Didier: -Yo lo corto (siempre con la misma cuerda)

Didier: – ¿Reparamos el coche?

Pascal:- Si, la cuerda para reparar coches se ha roto, vamos a arreglarla

Didier (pisando con su pie un extremo de la cuerda reparada): -¡Frena (soltando). ¿Has visto el freno. ¡Se ha roto!

Pascal: -Vamos a serrar el árbol- (siempre con la misma cuerda)

Didier: -pero ¿eso no sierra?

Pascal: -todavía está rota (una vez reparada la cuerda sigue el trabajo)

Pascal: – ya está- Ahora está serrado (la cuerda se encuentra ahora partida en pequeños pedazos después de haber sido frotada contra el árbol)

Didier: -Hala vámonos-

Pascal: -Voy a ponerme guapo (con un pedazo de cuerda se hace unos bigotes que sostiene alrededor de sus orejas). Un, dos, tres en marcha!.  Brrr… Yo voy en mi coche. ¡Ahí está! ¡Qué bonito es! ¿Todo el mundo dispuesto para regresar?. De todas formas hay que ir guapos y limpios.

(Fragmento del libro: “El niño y sus juguetes”. Sarazanas R., Bandet J., Narcea 1972)

La cuerda ha sido serpiente y víbora, cable para reparar un coche, sierra mecánica y… un par de bigotes. Una cuerda ha sido capaz de inspirar varios juegos. Es el deseo de jugar de los niños lo que ha construido el  juego. Si el objeto, la cuerda se ha transformado en juguete, ha sido porque la actividad lúdica y el dinamismo infantil, le precedían. Tres niños en busca de aventuras imaginarias. Sin esta condición el más maravilloso juguete fabricado carecerá de la fuerza de esta humilde cuerda.

El juguete fabricado, no es un elemento indispensable para el juego. Puede estar junto al niño, vivir a su lado sin ser utilizado. Muchas muñecas, aviones, coches… son abandonados por los niños en el fondo de sus estanterías o baúles de juguetes.

¿Qué tipos de juguetes son interesantes para un juego creativo?

Los juguetes ya construidos, algunos reproducen la realidad de forma muy precisa y aunque puedan tener valor simbólico para utilizar en el juego, muchos son hechos específicamente para un uso concreto y con funciones específicas integradas ya desde el diseño.

Los juguetes demasiado sofisticados o demasiado estructurados no desarrollan su potencial creativo.  Ante un impulso todo lo hace el juguete y no el niño. Si ponemos en manos de un niño pequeño un coche dirigido a control remoto, casi toda su actividad  se reduce  a  apretar un botón y a seguirlo ya que no puede controlar el movimiento del coche en ese espacio; esto es muy poco  frente a las posibilidades que ofrecen algunos trozos de madera con los cuales el niño “fábrica” un auto, un garaje, una pista que organiza a su antojo y que puede representar muchas clases de coche y mucho más. “Lo esencial es que el niño juegue con los juguetes y no los juguetes con el niño” (Tardos, Anna).

Los juguetes didácticos nos atraen fundamentalmente a los adultos porque queremos ver que los niños están aprendiendo algo con el juego, nos cuesta a los adultos asumir que el juego autónomo y espontáneo es una fuente de placer y de aprendizaje.

Los niños necesitan materiales simples para el juego, con ellos siempre tendrán algo para explorar y hacer en cada nueva etapa de su desarrollo. Es interesante ofrecer al niño el material que le permita experimentar, recrear la realidad, producir por sí mismo actividades simbólicas que enriquezcan su acción. En estas edades, los materiales para la experimentación: agua, arena, las piedras, las linternas, las cometas, los molinillos; los materiales de fabricación: cajas, piezas de manera; las telas, los disfraces, materiales de desecho, … son muy adecuados para los niños y niñas y ofrecen una posibilidad de juego más creativo que los juguetes demasiado atractivos y sofisticados. Lo importante es la creatividad, los cambios, las transformaciones, las construcciones que produce el niño con los objetos.

Los niños y niñas quizá esperan que les ofrezcamos más tiempos de calidad para jugar, y les compremos menos juguetes.

Los juguetes

 

Qué es el Juego

que es el juego

QUÉ ES EL JUEGO

El juego es una actividad muy seria e importante para los niños y las niñas, pero en la práctica pueden producirse algunas confusiones con otras actividades dirigidas por los adultos a las que también, de forma errónea se las llama juego.

Es posible que no esté suficientemente considerada su importancia en el desarrollo cognitivo, afectivo, emocional,… en relación a otras actividades que el adulto propone para que los niños y niñas aprendan ciertos contenidos o adquieran ciertas destrezas.

Nos preguntamos:

¿Qué es el juego? ¿Qué importancia tiene el juego en la vida cotidiana de los niños y niñas  en  relación con otras actividades dirigidas por los adultos? ¿Disfrutan los niños y niñas de tiempos de calidad para el juego?

EL JUEGO ES UN DERECHO DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS

que es el juego

El juego es un derecho recogido en la Convención de los Derechos de los Niños.  El artículo 28  de la citada Convención recoge el derecho a la educación, y el artículo 31 recoge el derecho al juego. Ambos derechos tienen la misma dignidad y deben ser respetados porque responden a una necesidad esencial constitutiva de la infancia.  

¿Qué es el juego para los niños y niñas?

  • Es una actividad espontánea, se desarrolla por propia iniciativa de los niños y niñas, es libre y autónoma. Está dirigida por el propio interés del niño. Sin la autosatisfacción  por lograr lo que el niño se ha propuesto no hay juego
  • El juego es manera natural de vivir, de actuar sobre el mundo para niños y niñas. Es una función vital, como la respiración.
  • El juego se basa en el principio del placer, placer por el descubrimiento, por el dominio progresivo del mundo y de sí mismo.
  • Todos los niños y niñas sanos quieren jugar y saben jugar a su nivel y con sus propios instrumentos.

¿Por qué el juego libre y autónomo es una actividad importante?

  • Mientras jugamos nuestro cerebro produce endorfinas y por tanto, bienestar y placer. Las CONEXIONES NEURONALES cuando se realizan actividades desde el placer se activan y ayudan a retener la información. Jugar es aprender con pasión. Aprender por puro placer. Es un aprendizaje significativo.
  • El juego es un lenguaje, refleja el mundo interior de los niños y niñas, las huellas de sus vivencias.  Es una actividad que está relacionada con la constitución de la vida afectiva. Satisface sus deseos y necesidades propias. Emerge del propio deseo por conocer y descubrir.
  • Los niños y las niñas repiten en el juego todo lo que les ha causado impresión en su vida,  manejan las ansiedades, miedos, temores, las seguridades que varían según la edad y su momento evolutivo.
  • Les ayuda a pasar de una relación de dependencia a una de autonomía relativa, porque les permite crear sus propias experiencias de acción, en un marco de libertad, dirigido por su propia iniciativa.  
  • Winnicot dice  que el niño que juega es un niño sano. Este juego  debe ser respetado, el niño necesita tener su espacio para crearlo y desarrollarlo.
  • Les permite desarrollar una capacidad interna de imaginación y fantasía base de la capacidad creativa, indispensable para el crecimiento personal, del conocimiento y de la cultura en general.

¿Dificultades que se encuentran los niños y niñas para poder jugar?

  • En algunas ocasiones los niños no encuentran un tiempo de calidad para poder jugar. Los adultos no les ofrecemos el espacio y el tiempo suficiente para que él pueda desplegar plenamente su impulso lúdico, que surge por su propia motivación, por su fuerza interna, por su deseo de conocer.

que es el juegoAlgunas causas

Estamos en una sociedad neoliberal utilitarista y mercantilista, busca eficacia, resultados tangibles, conocimientos académicos, pero sigue persistiendo el fracaso escolar. Muchos adultos consideran que jugar es una pérdida de tiempo.

La situación actual de crisis económica y social genera en las familias   incertidumbre y ansiedad por preparar a los niños y niñas para el futuro.. Esta preocupación nos induce a “ocupar” a los niños en muchas actividades con expertos y en ofrecerles juguetes “tecnológicos” y “didácticos” con los que realizar “aprendizajes importantes” que doten de herramientas para tiempos venideros. ¿Pero nos preguntamos por lo que realmente necesitan en el presente, en el aquí y ahora?.

En algunos ambientes se trabaja con la idea de un niño muy organizado, muy ocupado, siempre haciendo cosas controladas y supervisadas por el adulto. Parece que CRECER se convierte en una CARRERA, se mete a los niños en el “hacer permanente” (Carl Honoré), reduciendo las ocasiones para juntarse con sus amigos sin que un adulto dirija, vigile el juego de los niños y niñas. Se les quita o se reduce al mínimo el espacio de libertad que significa el juego, obviando que la ciencia nos dice que el juego libre, espontáneo y autónomo, es lo más apropiado para desarrollar el cerebro infantil.

La noción de juego se entiende opuesta a la noción de trabajo, el cual se suele asociar a la productividad, rentabilidad, esfuerzo,…Esta dicotomía entre juego y trabajo referida a la actividad infantil es inapropiada. Se desliga del juego de su vertiente gratuita, divertida, satisfactoria, generadora de placer, para hacerle instrumento de desarrollo de habilidades, promover aprendizajes, encorsetarla en objetivos rígidos e inflexibles, distantes de los intereses de los niños y niñas y de su actividad autónoma.

Jerome Bruner, psicólogo y pedagogo estadounidense, gran investigador del juego afirma:  “si recurrimos al juego para obtener otros fines que los del juego en sí mismo se corre un riesgo porque el verdadero juego necesitaría que no existiera limitación por parte de los adultos. Es una actividad libre y voluntaria. El juego por mandato no es juego. El juego proporciona placer. Es una fuente de placer y un medio de expresión, experimentación y creatividad”.

¿Por qué JUEGAN LOS NIÑOS Y NIÑAS?que es el juego

Con el juego libre y autónomo los niños y niñas se apropian del espacio, de los objetos, de las relaciones con los otros, generando un verdadero aprendizaje. Es una acción en la que está involucrado su mundo interno, generan experiencias que le van dejando huella en la globalidad de su ser. El niño y la niña con su acción van generando estrategias cognitivas para resolver las preguntas que se plantean, para comparar resultados, y desarrollar sus propios caminos para aprender. El juego es una forma de usar y construir su inteligencia.

Con el juego construyen su identidad, prueban quienes son ellos, hasta donde llegan sus posibilidades, ponen en juego sus deseos, sus temores y sus capacidades.  No es un ejercicio para… ni un ensayo para…. ni una preparación para tareas futuras, sino una manera de ser en el mundo hoy, aquí y ahora, para los niños, el juego es la vida aunque no toda la vida es juego.

Es un espacio de libertad:

  • Las equivocaciones no están penalizadas, puede fallar sin miedo.  No tiene consecuencias frustrantes para el niño.
  • No es una tarea productiva sino transformadora. No tiene otro objetivo que la actividad lúdica en sí misma, no busca eficacia ni persigue resultados. Es un medio de exploración y de invención.

Es un medio para poder explorar la vida.  Lo que acontece y lo que le afecta como ser humano, el comportamiento de los adultos, situaciones cotidianas o extraordinarias que necesita aprender o que llaman su atención,.. Es un terreno en el que la atención, el ensayo-error, el ingenio, la imaginación y la fantasía lo pueden todo, independientemente del esfuerzo y del resultado.

Les incorpora en el mundo social de los adultos porque tienen que unas reglas obligatorias, pero libremente aceptadas.

que es el juego

Los Bebés Piden Respeto

“Los Bebés piden Respeto” Artículo de Marta Nieto para EL PAÍS  (Extra-Colegios)  13-Marzo-2016

Los BEBÉS piden respeto

 

La educadora deja de ser el centro del aula, es una guía, acompaña el proceso natural del aprendizaje.

Sin gritos y sin prisas, sin obligaciones, pero con guía, cariño y dedicación. Así son las escuelas que buscan para sus bebés los padres más conciencias. Y cada vez son más los que desean otra forma de educar para el periodo 0-3 años. ( debería aunar 3 a 6 años también) Una etapa no obligatoria pero de gran importancia en el desarrollo futuro. “Hay familias jóvenes a las que no les vale cualquier cosa. Van buscando algo que respete el desarrollo natural de los niños. Y, sobretodo, no quieren lo que tuvieron ellos”, comenta Pilar García Sanz, directora de la escuela infantil LOS 100 LENGUAJES, una cooperativa privada de Arganzuela.

“Las familias ahora tienen los hijos de manera más consciente y eso hace que se interesen más por la educación que quieren para ellos” Prosigue García Sanz. “Y buscan alternativas de más libertad y autonomía, no en el hacer, si no en el pensar”. “la gente cada vez tiene más cultura y está más informada. Y dan mucha importancia a una crianza respetuosa”, Opina Diana Pérez, directora de la escuela infantil Patas Arriba, en Rivas-Vaciamadrid. Las redes sociales e Internet, con madres bloqueas, han contribuido a difundir este tipo de educación.

Montessori, Waldorf, Reggio Emilia, Pickler… , distintos métodos que inciden en la autonomía del niño y que está en boga. Ahora también para 0-3 años. Aunque no exista ninguna escuela pública infantil que lleve el nombre de alguna de estas pedagogía, si que se aplican en mayor o menor medida.

LA CLAVE

Respetar es la palabra clave. Respetar los tiempos de los niños, los procesos de crecimiento, su evolución natural, sus intereses en cada momento. Hasta cambiar un pañal puede hacerse de forma respetuosa ( e influir en el aprendizaje). La educadora ( son mayoría mujeres) es una guía, deja de ser el centro del aula, acompaña al niño en su proceso de aprendizaje.

“Ofrecemos diferentes propuestas para que el niño explore según  lo que le apetezca en cada momento”, Explica Diana Pérez. Pero ese pequeño no está dejado a su libre albedrío. “No podemos decirles a los niños que lo pueden hacer todo, porque eso no es educación para la vida. Tienen que tener límites”afirma Pilar García Sanz.

La participación activa de las familias es algo básico. “Una escuela que deja entrar a la familia en el aula hace comunidad educativa”, dice Diana Pérez ” Una escuela no tiene sentido sin la Familia”, resume Blanca Avanza, directora de Los Juncos, en Vicálvaro, y presidenta de la Asociación Madrileña de Escuelas Infantiles de Gestión Indirecta (AMEIGI). No se trata solo de elegir la forma de educar a tu bebé, sino de implicarte en ella con los docentes y entender sus métodos. Hay mucha libertad, pero nada está dejado al azar.

CONTRA VIENTO Y MAREA 

“El equipo educativo es el motor de la escuela”. Lo dice bien claro Blanca Avanza, presidenta de AMEIGI “El educador necesita estar muy formado, saber lo que tiene que hacer, porque educar en libertad no es fácil. No hay formación oficial. Nosotras buscamos nuestra propia formación” Prosigue Pilar García Sanz”

ES gracias a la implicación de las docentes por lo que salen adelante proyectos innovadores. Son ellas las que  organizan seminarios y talleres “Una vez al mes celebramos el seminario Pikler, con la colaboración de AMEIGI, para todas las educadoras de la comunidad de Madrid que quieran acudir” explica García Sanz. Ella resume esta pedagogía en dos puntos fundamentales: movimiento libre y una relación afectiva extremadamente cuidadosa con el niño.

La implicación de las educadores se mantienen a pesar de los duros tiempos que vive las escuelas infantiles desde que en 2008 la Consejería de educación cambió los requisitos para la adjudicación de estos centros y abrió la puerta a empresas de otros ámbitos al primar los precios por encima del proyecto educativo.

Los BEBÉS piden respeto

Los Límites y la Educación Respetuosa

La principal actividad en la que están ocupados los niños  y niñas en sus primeros años de vida comienza con el nacimiento, descubrir quienes son, que pueden hacer y donde están sus límites, construir su subjetividad, su identidad personal. Esta gran tarea es posibilitada por la madurez biológica y neurológica, por la relación que establece con sus figuras de referencia por el descubrimiento de su propio cuerpo,  y por la acción libre y autónoma que realiza con los objetos y materiales que se ofrecen en su entorno.

La acción de los niños y niñas es la vida y los límites y la educación respetuosa forman parte de la vida. No son un restricción son una condición de la vida:

  • El primer límite es como es acogido por su entorno de referencia, el niño tiene más difícil la existencia sin la mirada de otro que le escucha, tiene en cuenta sus manifestaciones,… desde la perspectiva de que necesita esa relación para su construcción personal. Este límite no es determinante, pero el niño tiene que arreglárselas con esta relación.
  • El siguiente límite, su límite corporal. La diferencia entre lo que son y lo que no son, lo interno y lo externo.
  • Y a la vez comienza un desarrollo que será más limitado en lo corporal, en la acción, en lo emocional, en lo social dependiendo del tipo de crianza que promueva su entorno familiar. Está mas limitado el niño que no vive el desarrollo postural desde el movimiento libre, que se le mantiene inmóvil en posturas que no haya conseguido por sí mismo, que tiene un adulto que trata de enseñarle lo que puede aprender por sí  mismo, que le dice como tiene que hacer, con que tiene que jugar, como son las cosas antes de que las descubra. Esta criatura crece con más límites corporales, cognitivos y emocionales.

Cuando nos situamos dentro de la educación respetuosa, nos planteamos el respeto a sí mismo, a los otros, al entorno, y los adultos somos responsables de generar ambientes en los que se puedan desarrollar los procesos internos que viven los niños en interacción con los otros y con los objetos. El respeto a su persona como ser competente y capaz, respeto a su libertad de movimiento, respeto al juego libre y autónomo, una relación basada en la escucha, en la presencia. Respeto a sus tiempos de  maduración (no resolverles lo que pueden resolver por sí mismos, no acercarles un objeto al que ellos pueden acceder, no decidir nosotros con lo que quieren jugar…).

LOS LÍMITES Y LA EDUCACIÓN RESPETUOSANuestro objetivo con esto es favorecer la construcción personal de cada niño y niña, permitiéndoles descubrir quiénes son, que saben, que pueden, siguiendo su propio proceso de desarrollo desde su iniciativa, para que se sienta competente, y viva confiado. Y en este proceso son muy importantes los límites porque el respeto se vive sintiéndose respetado, no respetaríamos a los niños, les estaríamos traicionando si les decimos que se puede todo, que no hay barreras porque no estaríamos EDUCANDO PARA LA VIDA.

El significado que los límites han tenido en nuestra propia tradición y en nuestra propia historia, si se han vivido como prohibiciones, amenazas, requerimientos,… sin tener en cuenta las propias necesidades hace, a veces, que exista el rechazo a los límites y se vivan como una cuestión problemática cargada de dudas y malos recuerdos.

El tema de los límites es algo que se hace presente y se vive a veces de forma tensa por parte de las familias, por un lado: desean evitar que sus hijos/as se sientan perjudicados por una limitación y a la vez, consideran que es su responsabilidad que los niños y niñas comprendan el mundo en el que viven lo antes posible, y para ello utilizan mucha palabra para justificar su actuación  (Yo te dejaría pero es que x te va a regañar). Tienen miedo a no  relacionarse con sus  hijos/as de forma distinta,  con más libertad de ellos han experimentado, miedo a no ser respetuoso y por eso menos querido, o a no cumplir el estándar de la educación en libertad. Y por eso, resulta más sencillo transigir con rapidez que plantearse un límite de forma consecuente (niños que gritan y patalean porque quieren X y además está convencido de su victoria porque sabe que su madre no quiere quedar mal delante de otras personas).

LOS LÍMITES Y LA EDUCACIÓN RESPETUOSA¿Qué ES UN LÍMITE?

Es una barrera,  que le dice al niño “por aquí no puedes pasar, y si pasas habrá consecuencias”. Es un faro con una luz que orienta a los niños y niñas que comienzan a navegar en el mar de la vida, aportándoles la seguridad de tener una guía que advierte de las rutas por las que se puede transitar sin peligros, y de las consecuencias de no hacerlo, pero salvo en el caso de la seguridad física, permitiendo elegir y dando opciones. Poner límites  es ofrecer a los niños y niñas un instrumento para que puedan organizar sus deseos, emociones, conceptos, ….

Los adultos cuando llegamos a un lugar desconocido y no sabemos las reglas nos podemos sentir inseguros y estresados, pero si alguien nos explica lo que está permitido y lo que no, nos tranquiliza y nos permite planear y utilizar mejor nuestros recursos, ya que no tenemos que perder tiempo en descubrir las reglas. Cuando los niños empiezan a descubrir el mundo les pasa lo mismo, no tienen idea de lo que pueden hacer y lo que no.

¿Por qué SON IMPORTANTES LOS LÍMITES?

  • Sin límites claros los niños se sienten inseguros porque son desconocedores de cómo funciona la realidad, no solo la realidad física sino la realidad social y afectiva. Los niños sin límites se sienten desbordados por sus propias emociones que no pueden contener porque no tienen todavía la seguridad suficiente

Es muy importante para poner los límites que los adultos estemos convencidos de que forman parte de la vida y de que los niños los necesitan para moverse en un terreno seguro. Los límites claros son más respetuosos con los niños y niñas, que otras estrategias  que llenan de palabras, justificaciones, pretextos… lo que en definitiva  es “por aquí no puedes pasar” (por ejemplo cuando una criatura quiere acompañar a su familiar de referencia a un lugar al que no puede ir, el familiar sabe que si le dice NO PUEDES VENIR claramente, la criatura no lo va aceptar, y comienza un periplo de explicaciones en las que se enreda para al final terminar marchándose sin que se de cuenta).

¿Es este modo de actuación respetuoso con la criatura?, ¿No hubiera sido más honrado con ella formular claramente el  límite claro, con una explicación sencilla adaptada a su nivel de comprensión?, ¿Qué nos mueve a no fijar los límites claros, y a buscar otras estrategias que traicionan la confianza de los niños/as, saliendo sin avisar, no expresando claramente lo que puede y lo que no?, ¿nos mueve el dolor que nos produce ver la reacción de malestar, enfado, rechazo a los límites que les marcamos?, ¿nos quedamos más tranquilos si no vemos lo que pasa?

LOS LÍMITES Y LA EDUCACIÓN RESPETUOSALos límites son imprescindibles para poder orientarse en el mundo exterior y para actuar con libertad, tener la posibilidad de decidir. Crecer es aprender a tomar decisiones y el tipo de decisiones depende de su madurez. Los niños y niñas de estas edades pueden tomar decisiones sencillas, en las que las opciones sean pocas, claras y relacionadas con su vida cotidiana, sus acciones, su mundo cercano, y de este modo, irán construyéndose como una persona con capacidad crítica y con libertad.

Los límites están directamente relacionados con la socialización de los niños. Educan para la vida. La clave de la socialización es la interiorización de unas conductas que sean apropiadas para las necesidades y deseos propios y para las necesidades y deseos de los otros. Que sea capaz de entender que los demás también tienen deseos e intereses y ser capaz, y poco a poco con el acompañamiento del adulto, armonizarlos con los de los demás. Este es el requisito para que pueda vivir en paz consigo mismo, encontrar su sitio en el mundo.  

Ante un límite… ¿CÓMO PUEDEN REACCIONAR EL NIÑO Y LA NIÑA? ¿Y cómo puede ACOMPAÑAR el  adulto?

La vivencia de los límites puede implicar la expresión por parte del niño malestar, rechazo, enfado… pero los adultos tenemos que aceptar este  sentimiento, sin intentar desviar la atención, que se le respete su derecho a protestar, sin disuadirle de sus sentimientos ni de sus pensamientos. Esta es una de las consecuencias para los adultos de ser responsables del acompañamiento al desarrollo de los niños y niñas desde una actitud de respeto.  Si no permitimos que los niños se expresen y se sientan reconocidos en esa expresión,  se irán llenando de de experiencias no asimiladas que no favorecerán su salud emocional.  Nosotros como adultos convencidos de que ese límite es necesario su estallido no nos presiona para levantar el límite, simplemente aceptamos sus sentimientos sin tratar de convencer.

La expresión de malestar por parte del niño/a no sería aceptable si se convierte en una agresión hacía si mismo (golpeándose), hacía otras personas, o hacía los objetos.  El niño está desbordado y habría que contener de manera firme, limitar la acción y expresar “esto no te lo puedo permitir”, “yo estoy para cuidar que no te hagas daño y para no permitir que me hagas daño a mi ni a los objetos”. Esto es tomarse en serio a los niños y niñas en lo que son, en lo que pueden en cada momento, en su capacidad de aprendizaje, y  no pensar que cuando sean mayores “ya aprenderán”.

Esta actitud le hace sentirse seguros sintiendo que puede fiarse de los adultos porque tiene un marco de referencia estable (las cosas ocurren siempre de la misma manera, siempre que intento golpear o golpearme tengo el límite firme del adulto que cuida de mi) y esto le ayudará a buscar otro tipo de experiencias que también conllevarán sus propios límites.

Al poner el límite el adulto no tiene que expresar autoridad ni poder y si expresar claramente la realidad objetiva. Es una transmisión pacífica por eso el adulto le dice al niño “no puedo permitírtelo” con una explicación sencilla y que no se repite y repite, los niños entienden con mucha facilidad.

Los adultos que estamos situados en una relación respetuosa con el niño, en relación al ámbito social:

  • Le ayudamos a superar sus dificultades (“ahora la pelota es de X porque la tiene él, cuando la deje puede ser tuya”, mientras tanto vamos a buscar otra cosa que te pueda interesar”).
  • Una actitud respetuosa supone dar pasos muy graduales, poco a poco, observando como el niño va integrando determinadas actitudes, pero dándoles el tiempo que necesitan.  Le vamos introduciendo en las normas sociales relacionadas con la alimentación, la higiene, el sueño.
  • Ofrecemos el apoyo para que el niño y la niña tenga tiempo para expresar sus deseos y necesidades (no nos adelantamos), ofreciéndole un tiempo y un espacio razonable, para que sea capaz de vivir su competencia, pero no permitimos que no haya un respeto a los intereses y deseos de los otros.

LOS LÍMITES Y LA EDUCACIÓN RESPETUOSAA veces los niños y niñas regatean con el adulto y hacen lo que saben que no pueden para descubrir su reacción y confirmar si el adulto es fiable. Por ejemplo, si hemos establecido una norma, no tirar la comida al suelo, y el niño lo hace, nuestra actitud puede ser decir sin enfado:  ¡Ah ¡ si tiras la comida al suelo entiendo que ya no quieres seguir comiendo ¿es eso? ¿Me llevo ya tu plato? Y le damos la oportunidad de que siga comiendo pero le hemos expresado la norma sin violencia, claramente para que él tome nota y tome la decisión de si quiere o no seguir con la comida, si lo vuelve hacer simplemente le expresamos ¡Ah! vale lo entiendo me llevo tu plato porque parece que has terminado de comer porque estas tirando la comida al suelo).

¿SON NECESARIAS LAS CONSECUENCIAS?

Los límites tienen que tener una consecuencia, para permitir a los niños decidir y responsabilizarse de sus acciones, por ello la consecuencia tiene que ser anunciada y además tiene que haber una relación entre la consecuencia y el límite puesto: si un niño estropea un libro, es difícil para ellos aprender a utilizar bien los libros, pero el adulto está para acompañar ese aprendizaje y decirle “esto no se puede”. Podemos sugerir algo para compensar, si quieres hacer papelitos tienes aquí revistas viejas pero el libro no puedes estropearlo. Si el niño continúa destrozando el libro, le podemos decir que vemos que solo puede leer los libros cuando yo esté aquí contigo, así que lo voy a guardar hasta que pueda acompañarte, y la consecuencia es que el libro va a un estante donde el niño no los alcanza. La tarea del adulto en esta ocasión es impedir que esto pueda ocurrir. La consecuencia tiene que ser cumplible. Al establecer límites ofrecemos a los niños seguridad, confianza y la posibilidad de corregir sus errores. Los límites promueven la responsabilidad, pero no la inflexibilidad, una consecuencia se puede saltar si hay una razón y si se explica a los niños y niñas (por ejemplo: “normalmente no te permito que andes descalzo porque el suelo está frío pero hoy veo que tienes mucho interés en no ponerte los zapatos y la calefacción ha calentado más la habitación”).

Los límites son importantes porque transmiten al niño una imagen de profundo respeto, ayudándoles a descubrir cuál es el marco de funcionamiento para que pueda vivir seguro.

El Movimiento Libre

Movimiento libre

¿Qué APORTA A LOS NIÑOS Y NIÑAS EL MOVIMIENTO LIBRE? ¿Por qué ES IMPORTANTE NO INTERVENIR DIRECTAMENTE EN EL MOVIMIENTO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS? ¿ Es que se han puesto de moda los autores como Pikler, Agnes Szanto… que promueven el movimiento libre? ¿Por qué  preocuparse tanto de este aspecto del desarrollo si de todas formas van a caminar, desplazarse, sentarse…?

No creemos que sea una moda, es que como acompañantes del desarrollo de los niños no sólo importa QUÉ HACEMOS, sino CÓMO LO HACEMOS.

Emmi Pikler y Wallon coinciden en que la motricidad no es un hecho biológico exclusivamente, sino que es un fenómeno relacional, es la puesta a prueba de la propias capacidades, la búsqueda del otro, es el placer del encuentro y la alegría de la separación, es la base de la organización de la inteligencia, esto sólo se produce a partir de la emoción. Lo biológico y lo social desempeñan un papel decisivo en el desarrollo” Noemí Beneito

El movimiento libre favorece el crecimiento de niños más autónomos, con más conciencia de sí mismos y de sus posibilidades, más críticos, el adulto no les dice lo que tienen que hacer, no les moviliza o inmoviliza, no impone posturas, pueden desarrollar y desplegar sus posibilidades en el aquí y en el ahora, sin prisas, respetando sus tiempos en el desarrollo postural.  Obedeciendo a su deseo interno de conocer y conocerse, de hacer haciéndose.

¿Qué descubrimos cuando permitimos a un bebé ser autónomo, a un bebé en libertad?

  • Niños tranquilos y atentos, capaces de sostener la continuidad de una acción, sin necesidad de ser estimulados para ello.  
  • Bebés con iniciativa, buscan lo que les interesa, y desarrollan una mayor capacidad de manipulación de los objetos, mejor coordinación visomanual,  porque un niño acostado sobre la espalda como primera posición, realiza todos los movimientos de los miembros superiores desde el hombro y esto favorece la manipulación. No dependencia del adulto en el juego.
  • Mejor nivel de comunicación porque son niños serenos, tranquilos, concentrados en su acción. Pueden esperar, entienden una mirada, una palabra del adulto.
  • La conquista de su desarrollo postural de manera personal, aseguradora, no se ponen en peligro, son conscientes de sus límites, prueban y cuando sienten el dominio corporal equilibratorio se lanzan.

Movimiento libre Movimiento libre Movimiento libre Movimiento libre

¿Qué ocurre con los niños y niñas en los que los adultos han intervenido en la conquista de sus posturas?

  • Niños a los que se les ha sentado antes de que pudieran sentarse por sí mismos: son criaturas atrapadas en la postura porque no pueden deshacerla, esto les produce una situación de angustia, una vivencia de no sentirse competentes y de dependencia de los adultos. Es el adulto el que tiene que movilizarles porque todavía ni su esqueleto, ni su musculatura está preparada para sostenerle, pudiéndose producir una “cifosis” en la espalda.  
  • Sin embargo no está pudiendo desarrollar las competencias que si tiene en ese momento: pasar de la posición boca arriba, a la de costado y volver a la inicial, voltear, pasando de la posición ventral a la dorsal, reptar sobre el vientre… Con estas posiciones va desarrollando la percepción de su propio cuerpo, sus puntos de apoyo y va desarrollando su musculatura.
  • Niños que caminan por el empeño adulto: criaturas a las que se ha puesto prematuramente de pie, los adultos las llevan de los dedos, las sueltan para que caminen cuando todavía el desarrollo del equilibrio no les permite realizar esas acciones y se sienten profundamente inseguros, porque no son capaces de controlar su cuerpo. La inestabilidad en las posturas les provoca ansiedad, angustia, miedo, inseguridad, inhibición del pensamiento, siente la imperiosa necesidad de recuperar el equilibrio.

 

EL ACOMPAÑAMIENTO DEL ADULTO

  • ¿Qué necesidad de poner a los niños en una situación de una vivencia desagradable, que les provoca inseguridad?¿Por qué tenemos tanta prisa los adultos en que crezcan los niños? ¿Por qué no podemos respetar sus tiempos? Hay un sabio refrán japonés que dice “Los árboles no crecen tirándolos de las hojas”, la naturaleza  nos enseña el camino favorable que se puede recorrer para acompañar a los niños y niñas en su proceso de desarrollo.
  • Desde nuestra posición acompañar es permitir que el niño desarrolle sus propias estrategias, porque esto será lo único que le permitirá el conocimiento de si, del otro, del entorno, y  uso ajustado de sus capacidades reales.
  • Dar valor a su actividad autónoma no significa DEJAR SOLO A UN BEBÉ, sino permitirle que a partir de su propia iniciativa genere cada vez más actividad libre y que ella sea la fuente de la estructuración psíquica y física. Cada gesto, cada movimiento voluntario le permite reconocerse, pensarse, pensar en los otros, pensar en aquello que le falta y salir a la búsqueda de lo que le interesa.
  • Acompañar es también “AFINAR LA MIRADA PARA FASCINARNOS AL SER TESTIGOS DEL SER, ESTAR Y HACER EN EL MUNDO DE UN NIÑO”. Observar la curiosidad de un bebé puede ser apasionante y es allí cuando aprendemos que un bebé no necesita ser enseñado, aprende por sí mismo y esto será lo que le brinde la seguridad interna.

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