Talleres de Febrero

¡¡Llega el mes del Carnaval!! y con él los Talleres de Febrero.

La luz negra es un gran recurso mágico para los niños donde descubren las posibilidades de una luz que se reflecta, que ilumina la ilusión y el descubrimiento de los niños y niñas, es por ello que este mes volvemos a repetir el taller. También y, como viene siendo tradición, nuestro “Carnaval de los Animales” de Saints Saëns en el taller de Despertar Musical, donde los animales cobran vida con las distintas melodías.

¡¡Disfrutadlos!!

Talleres de febrero

Las Necesidades de los niños para construir el Vínculo

Las necesidades de los niños para construir el vínculo

¿CUÁLES SON LAS NECESIDADES DE LOS NIÑOS PARA CONSTRUIR EL VÍNCULO?

Acabábamos nuestra anterior entrada al blog CONSTRUIR EL VÍNCULO AFECTIVO MADRE-HIJO con esta pregunta a que vamos a intentar esbozar alguna respuesta.

Los niños y niñas cuentan con los recursos suficientes como para hacer por sí mismos, si se lo permitimos muchas más cosas de lo que podríamos suponer: mueve libremente sus brazos y piernas, gira la cabeza, percibe sonidos  y reconoce la voz, los olores de su madre, aprende que sus manos le pertenecen, que puede tomar y soltar, sacudir, frotar, golpear… que sus movimientos producen efectos sobre los objetos… y es de este modo como va explorando y haciendo suyo el mundo que le rodea, experiencias imprescindibles para conocerse y construirse a sí mismo, experimentar sus posibilidades de acción y descubrir. Es por esta razón que necesita que los adultos le permitamos y le facilitemos momentos de separación, de encuentro consigo mismo, de acción autónoma.

Es indudable que el contacto aporta un marco de seguridad muy necesario para que la acción autónoma sea posible. Pero no solo es importante el contacto corporal, hay otras maneras igualmente importantes para los niños y niñas: la intermediación de la palabra, la mirada, el tacto… la presencia sincera, la disponibilidad (“estoy aquí para ti, te estoy escuchando”).

Los niños y niñas necesitan la dualidad de la proximidad y la distancia, necesitan momentos de estar con la estrecha presencia de los progenitores y momento separación (relativa) para emprender la acción autónoma.

La función materna es también facilitar los medios para que el niño-a pueda construir  su identidad, haciendo sentir la presencia de su figura fundamental de referencia pero construyendo la distancia, es decir permitiendo tiempos de relación consigo mismo, con los objetos y con otras personas de su mundo próximo.

Dice Winnicot que es la manera en la que la madre expresa el amor en la forma más elevada: “no te quiero porque eres un bien para mi, quiero tu bien

Por tanto ENTENDEMOS:

  • El niño es una persona desde el momento del nacimiento, no es una prolongación de sus padres ni un proyecto de adulto, sino un ser completo que vive intensamente cada momento evolutivo por el que va transitando. Completo porque en cada uno de los estadios de su desarrollo tiene iniciativas, competencias (capacidad de hacer cosas por sí mismo), gustos y preferencias, deseos, necesidades y tiempos propios.
  • El niño/a necesita un adulto que le quiera y que esté disponible, y le permita vivirse también como ser independiente, porque cuanto mayor cantidad y calidad de huellas positivas, placenteras, se instituyan en el psiquismo temprano del niño más armónico será su desarrollo.

Estar disponible no significa estar todo el tiempo con el niño-a, significa también:

  • Respetar sus tiempos personales de maduración, no estar permanentemente estimulando para que acelere sus ritmos y crezca muy rápido, muy inteligente, muy…. Esto no quiere decir que estemos diciendo que los estímulos que ofrecemos a los niños-as a través de música, teatro… no sean positivos, sólo que en estas edades es condición imprescindible para su desarrollo, permitir su acción autónoma.

En general no se otorga suficiente importancia a la actividad independiente de las criaturas, es frecuente pensar que para ser buenos padres hay que estar siempre junto al niño-a, con la obligación de hacer algo con él todo el tiempo. No se creen importantes los descubrimientos que hace por sí mismo. Porque quizá todavía están por descubrir, en la sociedad, en las familias, las grandes capacidades que tienen los niños y niñas. Muchas veces y siempre desde querer “ofrecer lo mejor” a nuestro hijo-a estamos impidiendo (de muchas maneras) que los niños-as actúen por sí mismos (le tenemos “en brazos” todo el tiempo porque pensamos que es la manera de que establezca un buen vínculo, o que es lo que necesita en este momento…). Y esto tiene como consecuencia que los niños “esperen” que alguien venga a él, que le proponga algo, que el adulto le “haga hacer”, esperando pasivamente que alguien tome decisiones por él.

No tiene los mismos efectos para los niños-as aprender a través de su propia acción o de la acción de los otros, si ponen en juego su propia creatividad o la repetición de la propuesta que viene de fuera, por muy “estupenda que sea” a nuestro criterio de adulto. NOS PARECE MUY NECESARIO EL RECONOCIMIENTO DE LA ACCIÓN AUTÓNOMA DE LOS NIÑOS Y NIÑAS. NO ENTENDEMOS LA ACCIÓN AUTÓNOMA COMO LA REACCIÓN A LAS PROPUESTAS DE LOS ADULTOS.

El Vínculo Afectivo

 el vinculo afectivo

CONSTRUIR EL VÍNCULO AFECTIVO MADRE-HIJO/A

¿Cuál es nuestra mirada sobre los niños y niñas?

Los niños y niñas de la Primera Infancia no son criaturas incapaces, inmaduros… Los adultos tenemos que aprender a reconocerles su capacidad de ser activos en  la construcción de sí mismos. “El niño-a es una persona, pero es el otro quién le ofrece la envoltura y el sostén necesarios para su desarrollo armónico. Por eso la gran importancia de la calidad de nuestra presencia, de la función de contención y sostén del nuevo ser” (Rosemberg F.; “Guía para nuevos padres”, ed. Continente)

El nacimiento de un niño-a

  • Durante nueve meses crece en un mundo sin sobresaltos, flota en el líquido amniótico, que amortigua lo que ocurre en el mundo exterior, se alimenta y respira a través del cuerpo de su madre. No es mundo silencioso, percibe los sonidos por la respiración, el movimiento pero mecido y acariciado por el líquido y los tejidos uterinos, los sonidos de la respiración, de la actividad gástrica y los rítmicos latidos del corazón. Percibe situaciones de placer pero también de la tensión y malestar que experimente su madre.
  • En el nacimiento se produce un pasaje abrupto desde este mundo, en el que vive replegado sobre sí mismo, donde no hay registro de necesidad a otro lleno de estímulos impactantes: luces, sonidos, contactos nuevos, bruscos, movimientos inesperados, la fuerza de la gravedad… Este cúmulo de experiencias debe ser suavizado para que no invada súbitamente al niño o la niña.
  • Esta es la función del adulto que recibe a ese niño-a en sus primeros tiempos de vida: CREAR LA ENVOLTURA QUE AMORTIGUE EL IMPACTO DEL ENCUENTRO CON EL MUNDO EXTERIOR, ALOJAR A ESTE NUEVO SER.

¿CÓMO? ¿Qué TENEMOS EN CUENTA?

  • El niño cuando nace no está totalmente desprotegido, trae consigo las herramientas que necesita para poder vivir: la capacidad de adaptación, que hace que rápidamente el organismo adecue el sistema respiratorio, circulatorio y digestivo al nuevo medio físico en el que se encuentra
  • La posibilidad de comunicarse. Cuenta con un sistema de señales que expresan bienestar o malestar: tensión, crispación, descargas tónicas a través de movimientos desordenados, llanto…
  • PERO… según sean las respuestas que demos a estas señales será la calidad de la relación que establezcamos con nuestro hijo/a.

Nos preguntamos ¿hay una única manera de responder al niño-a? Pensamos que no, es preciso conocer las necesidades reales de los niños y niñas y la manera en la que construyen su identidad para abrir la mirada de los recursos que podemos ofrecer, fortaleciendo la calidad del vínculo desde el sentimiento de sentirse escuchado.

¿QUÉ NECESITAN LOS NIÑOS/AS?…

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Talleres de Enero

¡Feliz año a todos!
Comenzamos este nuevo año con los Talleres de Enero. Podéis disfrutar con vuestros hijos e hijas de la exploración luz negra, de la harina y de las emociones a través de la música.
Todos estos talleres se realizarán en la Escuela Infantil Las Nubes en la C/Antonio Nebrija 7-9 por motivos de espacio.
¡¡¡Os esperamos!!!

Talleres de enero

 

Qué hacer ante los mordiscos

qué hacer ante los mordiscos

QUÉ HACER ANTE LOS MORDISCOS LOS ADULTOS

¿TENEMOS QUE PERMITIR QUE LOS NIÑOS Y NIÑAS SE MUERDAN? NO

  • NO ES ADECUADO QUE PENSEMOS que es un acto en el que el niño que muerde quiera intencionadamente HACER DAÑO. No hay una víctima y un verdugo. Nos tenemos que preguntar ¿Qué está diciendo el niño/a con el mordisco?, ¿en qué situación ha sido? Para intentar comprender porque probablemente los niños y niñas de esta edad (de 1 a 2 años) no establecen una relación entre el morder y el dolor ajeno. Muchos niños de esta edad todavía no entienden cómo compartir las cosas o que el contacto físico puede causar dolor, y necesitan aprender otras maneras de comunicarse aparte de morder.
  • Vivirlo como un momento de su evolución en el desarrollo, sabiendo que evoluciona, que con la conquista del lenguaje, puede jugar libre y tranquilamente. No dramatizar. No mostrar al niño/a que nos afecta muchísimo, nos enfada, que nos hace estar muy pendiente de él, porque estaremos reforzándole sin querer esta acción. Buscará llamar nuestra atención a través de este recurso.
  • No debemos culpabilizar a los niños/as que han mordido. Comprender la necesidad del niño/a pero tratar de ayudarle para que busque otras maneras de expresión.
  • No permitir en la medida de lo posible, cuando ocurre ambos niños tienen que entender que eso no se lo podemos permitir, pero esto no garantiza que no vaya a ocurrir. Porque la necesidad del niño/a es muy fuerte. Es un proceso de acompañar expresando siempre lo mismo (p.e. “los mordiscos duelen y tu con tu boca puedes hacer daño, o también puedes dar besos, si necesitar morder te puedo ofrecer…” para que vaya pudiendo interiorizar otras formas de resolver conflictos, expresarse,…
  • Ofrecer apoyo y consuelo a ambos niños el mordedor y el mordido porque ambos necesitan la atención del adulto. El mordido necesita el consuelo y reconocimiento de sus sentimientos, de su dolor por parte del adulto y, el mordedor necesita orientación para convertir ese deseo de morder en una acción socializante.
  • Hacer una observación de los momentos en los que el niño/a siente el deseo de morder. Y tratar de anticiparnos, pero no siempre es posible. Es muy importante PONER PALABRAS a esa situación, “tienes hambre, tienes sueño, o veo que estás hoy muy irritado”, y ofrecerle la alternativa correspondiente. Poniendo palabras propiciamos que los niños y niñas vayan comprendiendo sus sentimientos y emociones y busquen otras maneras de expresión.
  • Orientar al niño hacía el juego y la comunicación, con una oralidad respetuosa, sin lastimarse ni lastimar. Pero para eso es necesario no juzgar a los niños/as. No transmitir un mensaje de que es “malo”, de que no sabe, … un mensaje de una imagen negativa de su persona, de sus actuaciones. No gritarle, no regañarle, ni hacerle sentir que no le aceptamos. No frustrar su deseo de utilizar la boca para chupar o morder los objetos.
  • Explicar de manera tranquila, sosegada los efectos de su acción, MORDER DUELE, hace daño, y darle alternativa, “puedes utilizar tus dientes para morder pan, manzana…” “entiendo que tengas ganas de morder y para eso te voy a ofrecer una galleta, una trozo de manzana…” porque no te puedo permitir que muerdas a los otros niños y niñas porque yo estoy aquí para cuidar de ti, de que no te lastimen y que tú tampoco lastimes.
  • Orientar esa oralidad hacía lo positivo, mostrarle como con la boca puede expresar afecto a los demás y darle un beso. Pero somos los adultos los que podemos compensar esa situación, no sería positivo empeñarnos en que los niños y niñas protagonistas del conflicto, se den un beso. Porque las expresiones de perdón y de cariño no pueden ser impuestas, obligarles a darse un beso no repara los sentimientos de ninguna de las partes. El mordido está enfadado y puede ser que no quiera un beso, y el mordedor puede no entender porque se ve obligado ha hacer eso.
  • Permitirle y proponerle actividades de transformación en el juego: desarmar, desordenar, lanzar, empujar,… En estas acciones el niño se siente autor de esas transformaciones.
  • Si es nuestro hijo/a el mordido, no pensar que es una “víctima inocente” del maltrato por parte de los otros niños y niñas. Está en el mismo proceso de desarrollo que los demás y puede en algún momento sentir esa misma necesidad. Y tendremos que comprenderle y escucharle.

ACTUACIONES DE CARÁCTER GENERAL QUE FAVORECEN EL CONTROL DE MORDER

  • Permitirles márgenes de acción autónoma y de movimiento libre, es decir que los niños y niñas puedan estar en un entorno preparado para ellos, libre de peligros en el que puedan desarrollar acciones de exploración y transformación del entorno (apilando los objetos, reordenando,…). Para ello es necesario poner a su alcance objetos y materiales que permitan estas acciones (botes, cajas, cubos pequeños, materiales para llenar y vaciar (piedras, pinzas de la ropa, pelotas pequeñas, …) y no solo los “juguetes didácticos” que le ofrecen una única posibilidad de acción.
  • Ofrecer a los niños y niñas tiempo y espacio para expresar sus necesidades y deseos en todas las áreas de la vida para vivir su competencia y esto les devuelve un sentimiento que les habla de su capacidad de influir en los otros y la seguridad de que los otros le escuchan.
  • Permitirles tiempos de jugar solo y feliz, no estar permanentemente acompañando su juego, necesita construir sus propios espacios de juego, sin nuestra presencia directa.
  • Tratar de poner LÍMITES claros, ofreciendo alternativas. Los niños van teniendo conciencia de lo que pueden hacer y lo que no pueden a través de los límites que les ponemos los adultos. Los límites son balizas, señales que les indican a los niños y niñas que por ahí no pueden pasar, pero que los integren en su comportamiento va a depender de cómo lo hagamos los adultos. Poner límites es una tarea difícil que los adultos tenemos que aprender.
  • Ofrecer confianza y seguridad pero sin sobreproteger, los niños y niñas tienen que hacer sus propias experiencias y desarrollar estrategias personales para resolver los pequeños conflictos. Si se SOBREPROTEGE SE GENERA DEPEDENDENCIA. Niños y niñas que no si no está el adulto de referencia no toman iniciativas.
  • Ofrecer reconocimiento a sus sentimientos y emociones en cualquier circunstancia. Escuchar lo que nos dice, por ejemplo: si se cae y llora no podemos decir “no pasa nada”, reconocerle que se ha hecho daño y que estamos para consolarle.

Causas de los Mordiscos

Causas de los mordiscos

Como ya dijimos en la anterior publicación no hay  una sola causa para explicar porque muerden los niños y niñas, son muchas las causas y cada criatura vive las suyas de manera particular.

Hablamos de algunas causas de los mordiscos relacionadas con la necesidad de los niños y niñas de afirmarse como sujetos autónomos, con su deseo de diferenciarse del adulto.

Ahora abordaremos otras posibles causas y también las estrategias de intervención de los adultos:

  • Frustración u otros sentimientos incómodos, no saben expresar de otras maneras sus sentimientos fuertes, no cuentan con palabras para poder expresar incomodidad física de cualquier tipo: hambre, sueño, dolor,… frustración porque le han quitado un juguete: “quiero ese juguete”, “no quiero que estés aquí, me molestas”…
  • También pueden morder porque simplemente hay algo allí que pueden morder; por una emoción excesiva, porque están emocionados o reciben demasiado estímulo (por ej., una música que les altera…). No tienen aún control sobre sus emociones, y necesitan comunicarlas, viven gamas extremas emocionales, pueden pasar de la alegría al enfado, sin oportunidad de controlar la causa. Situaciones de cambios grandes para ellos en su vida cotidiana (cambio de piso, dejar la teta, cambio a una nueva habitación, nacimiento de un hermano,…) puede provocar esta necesidad de morder.
  • Dentro de esta gama emocional se puede producir una expresión equivocada del amor (perturbación del beso), sobre todo si no hemos puesto límite a esa expresión cuando se ha producido, cuando nos pegan no podemos permitírselo: “veo que estas enfadado, pero no puedo permitirte que me pegues o que me muerdas”, y no pensar que ya cuando sea más mayor aprenderá.
  • Dificultades para jugar con otros, están iniciándose en la experiencia social y todavía no saben manejarse en las situaciones con otros.
  • Descubrir la causa-efecto, están descubriendo que pueden transformar las cosas, el espacio, que sus acciones tienen efectos, y que sus dientes transforman los alimentos, prueban a ver que sucede cuando muerden a otro. Aprenden que con sus dientes producen una reacción grande tanto en los niños como en los adultos. Tiene que ver con la necesidad de la acción y exploración para poder descubrir y aprender.
  • Estimulo oral, están en la fase oral y por tanto son muy importantes las informaciones que les llegan  a través de la boca, y morder les aporta información. La dentición está en un momento en el que la boca les duele, les molesta y esto les causa cierta irritabilidad que puede llevarles a morder.
  • Imitación, aprenden por imitación y si ven que otros niños y niñas muerden y reciben una gran atención por parte del adulto (aunque no sea una atención adecuada), los niños y niñas imitaran esa conducta para probar que pasa con los adultos que la rodean en relación a ellos.

Talleres de Diciembre

En nuestros Talleres de Diciembre aprovechamos las luces de estas fiestas, de este mes, para explorar sus propiedades desde el juego y la experimentación, una agradable mañana llena de magia y sorpresas. En el ya conocido Taller de Despertar Musical escucharemos los sonidos del otoño en diferentes sesiones, para pequeños y mayores el sábado y para los que prefieran entre semana un jueves. ¡A disfrutarlos!

Talleres de diciembre

Los Mordiscos

Los mordiscos

LOS MORDISCOS DE LOS NIÑOS Y NIÑAS ENTRE UNO Y DOS AÑOS ¿POR QUÉ MUERDE UN NIÑO O UNA NIÑA?

Ha comenzado un nuevo curso y muchos niños y niñas pequeños han iniciado su primera experiencia de socialización, han pasado de estar en casa con algún familiar a incorporarse a un contexto de escuela infantil, y con ello van a iniciar una experiencia de convivencia con otros niños y niñas.  Esta experiencia va a ser muy gratificante, les va a ayudar a crecer, van descubrir que los otros tienen deseos y necesidades distintas a las de él o ella, pero a la vez, por lo que aprenderá de la mano de un adulto respetuoso con el proceso social del niño, a negociar, a ceder, a defender lo suyo, a escuchar y a ser escuchado,… y también a que hay LIMITES  que  no se pueden traspasar, como es el caso de la agresión.

¿Por qué muerde un niño o niña?. No sabemos las razones particulares por las que cada criatura realiza las distintas acciones, para ello,  tendremos que observar a cada niño/a y descubrir en qué contexto lo hace, a quién, en que momentos,… para conocer la particularidad de esa criatura porque no podemos establecer generalizaciones que valgan para todos.

Lo que si puede ser generalizable es el sentimiento que nos provoca como educadores y educadoras estas expresiones de los niños y niñas cuando son repetidas:  culpa por no haberlo podido evitar, juicio al niño/a mordedor e incluso como consecuencia cierto malestar en la relación con ese niño/a y no se le ofrece la respuesta que necesita, y por supuesto el temor a la reacción de las familias, que como es lógico no es recibido, en general con “satisfacción”

Pero para que los adultos podamos comenzar a entender porque los niños y niñas se expresan de esta manera,  vamos a acercarnos a los hitos del desarrollo de las criaturas de estas edades y a la comprensión de la agresividad en los niños y niñas, de la mano de Francis Rosemberg.

Los niños y niñas desde muy pequeños sienten la necesidad del movimiento y de la acción y es por medio de ésta que el niño puede tomar distancia del adulto y afirmarse a sí mismo.

Esta necesidad de discriminarse del otro aparece muy temprano: alrededor de los 8 meses, puede abrazar a su madre e inmediatamente pegarle o morderla. Y más tarde, hacía los 2 años, etapa del negativismo y oposición, en la que con sus grandes posibilidades motrices, del lenguaje y pensamiento, busca afirmarse como sujeto autónomo.
Esto es lo que algunos autores llaman “agresividad primaria” que surge del deseo y necesidad de diferenciarse del adulto porque necesita comenzar el proceso de “individuación”, de la construcción de la propia identidad.

Por otro lado hasta los dos años, el niño se encuentra en la fase oral del desarrollo, es la oralidad la fuente principal de conocimiento, de placer y de satisfacción de las necesidades. En el segundo año de vida aparecen los dientes y la capacidad de transformar con ellos, masticar, morder… puede transformar más fácilmente los alimentos y los objetos y siente el placer de dominar, de atrapar con toda esa oralidad, como una forma de diferenciarse del otro y de construirse a sí mismo.

Cuando el niño/a descubre su poder de acción sobre su propio cuerpo y sobre los objetos y los demás, quiere ejercer ese poder para conquistar el mundo. Su deseo es “ser reconocido como sujeto activo”.

Esto supone para los niños y los adultos un conflicto que hay que saber resolver. Por un lado nos encontramos con la necesidad del niño/a de expresar la agresividad primaria como elemento de autoafirmación, pero por otro lado está la necesidad del adulto de poner límite a esta expresión sobre todo cuando el niño se encuentra cotidianamente en un grupo de iguales.

¿Qué PODEMOS HACER?  ¿Cuál ES NUESTRO PAPEL PARA FAVORECER EL CONTROL DE MORDER?

Taller de Instalaciones

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En el taller de instalaciones…

“¡¡¡Ala mamaaaá miraaa!!! dice Julieta al observar el espacio preparado para el taller de hoy.
La invitamos a sentarse en la rueda de cojines  y conocer el cuento de Pajarita de papel.
De una caja aparecen todos los elementos  del cuento y las caras de sorpresa se van sumando al conocer a Pajarita.
Al terminar el cuento damos paso a observar el espacio y las ganas de entrar en acción van contagiando a todos los niños y familias, poco a poco el espacio va transformandose.
Aparecen camas, antorchas, cuevas, “tubos para mirar” castillos e incluso papá  y mamá desaparecen entre la montaña de papel y algunos niños se atreven a lanzarse en esa montaña.
Las caras se vuelven de diferentes colores al ponerse el papel celofán  delante y las carcajadas inundan el espacio.
Los papás  y mamás logran convertirse nuevamente en niños a los que no se les ha olvidado jugar.
Al final de la sesión despedimos el espacio, un espacio distinto al inicial en el que nuestra huella ha quedado impregnada de distintas acciones y con otra mágica  disposición.”

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Talleres de Noviembre

¡¡Los Talleres de Noviembre ya han llegado!!

Volvemos con nuestro taller de siempre de “Despertar Musical” el día 12 de noviembre, pero también nuevos, como el de “Instalaciones” y “experimentación“, donde pequeños y mayores podréis disfrutar de una experiencia de juego, exploración y creación diferente. Todos los talleres han vuelto a los “Espacios Familiares” C/Francisco Abril 11, y como novedad el día 19 de noviembre celebraremos el “Día de los Derechos del niño” en Daoíz y Velarde donde podréis pasar una mañana agradable llenas de actividades gratuitas.

Acordaos de apuntaros en talleres@los100lenguajes.com

¡¡Os esperamos!!

 

Talleres de noviembre